En una sencilla y entrañable celebración, la lectura bíblica de 2Cro. 7,15-16, nos llenó de confianza:
"Mantendré mis oídos atentos y mis ojos abiertos a la oración que se haga en este lugar; pues yo he escogido y santificado esta Casa para que en ella permanezca mi nombre por siempre. Allí estarán mis ojos y mi corazón todos los días."
Seguidamente fr. Luis Quintana bendijo a los presentes y la oficina con una hermosa fórmula, de la que extraemos estos párrafos:
"Sea éste un lugar en el que constantemente se ame tu Palabra, se practique el amor fraterno, se ejercite una diligente actividad en favor de los Santos Lugares y la Iglesia madre de Jerusalén. Derrama tu bendición sobre esta oficina y los que en ella trabajen. Que tu Espíritu Santo les asista siempre, y que por su trabajo, crezca el Reino de los Cielos entre nosotros"
Con esperanza e ilusión, confiamos en la ayuda del Señor para llevar a cabo esta hermosa labor a la que hemos sido llamados.




